La vuelta al cole.

Aunque muchos adultos podamos pensar que la vuelta al cole no es un acontecimiento importante para los niños, sí que lo es. A medida que se van acabando las vacaciones y los niños van siendo conscientes de ello, comienzan a experimentar cierta sensación de disgusto , ya que pronto, van a dejar atrás meses en los que han estado disfrutando .

Los niños en los periodos vacacionales cambian casi por completo sus hábitos, sus rutinas diarias. Uno de los principales cambios que experimentan son los horarios. Los pequeños van a pasar de tener unos horarios flexibles a la rigidez del horario escolar. Es habitual, que durante las vacaciones los niños se vayan a la cama mucho más tarde.

¿Qué podemos hacer los padres para que los niños comiencen esta nueva etapa con ilusión?

Uno de los puntos más importantes son los horarios. Como decíamos anteriormente los niños durante sus vacaciones no siguen horarios estrictos, por esta razón, se les hace cuesta arriba la vuelta al cole. Una manera adecuada de ir preparándolos para el nuevo horario es ir poco a poco adelantándoles la hora de ir a dormir. Por ejemplo, si se van a dormir a las 11 de la noche podemos comenzar adelantando 10 minutos cada día y así  el primer día de cole el niño ya estarán acostumbrados a su horario habitual.

Tanto para este proceso como para posteriores que iremos desarrollando es conveniente explicar al niño lo que pretendemos conseguir y así lo hacemos participe.

Otra forma de motivar a los niños con el regreso a la escuela es hablar de sus compañeros. Es decir,  que podrán contarse los unos a los otros lo que han hecho durante las vacaciones, volver a preparar fiestas de cumpleaños donde se lo pasaban muy bien, pasarán buenos ratos en las actividades extraescolares etc.

 La idea es que no sólo recuerden las obligaciones que implica la vuelta al colegio sino que también la asocien con cosas divertidas.

Haz que tu hijo sea participe en la vuelta al cole.

Con esto nos referimos a que los niños deben ser parte activa en la preparación de la nueva etapa.  Por ello es beneficioso que vayan con nosotros a comprar el material escolar, y que se empiecen a relacionar con los nuevos libros, que elijan sus lápices, libretas, mochila etc.  

¿MI HIJO NECESITA UN PSICÓLOGO?

Muchos padres ante los problemas que presentan sus hijos/as se hacen esta pregunta ¿mi hijo necesita un psicólogo? y ésta suele ir acompañada de otra ¿y si lo necesita? y otra ¿cómo decirle al niño que tiene que ir al psicólogo? Bien, en Optimiza comenzamos el proceso concertando una entrevista entre nuestra psicóloga y los padres del menor. En esta primera cita los padres exponen la situación que viven con el niño/a y a continuación se valora si el niño necesita un psicólogo infantil u otro tipo de ayuda. Para nuestra psicóloga este primer contacto con los padres y sin el niño es imprescindible ya que como hemos dicho anteriormente los padres nos cuentan sin interrupciones y con calma el problema en cuestión, el cual es valorado y, por otro lado, se les da una explicación del problema e indicaciones sobre cómo afrontarlo.

Toda la información que reciben los padres en esta primera cita contribuye a mejorar su estado de ánimo ya que la información que reciben sobre el problema les ayuda a superar la indefensión que sienten por la falta de ésta.


Trastornos del Desarrollo.

El centro de estos trastornos lo constituyen los trastornos generalizados del desarrollo (TGD) o como más recientemente se denominan trastornos del espectro autista (TEA).

Los trastornos generalizados del desarrollo se caracterizan por una forma peculiar de funcionar (cualitativamente diferente a la del resto de niños). Este funcionamiento principalmente afecta a tres áreas (que en función de los casos se alterarán unas u otras):

a)     Las relaciones sociales.

b)     La comunicación y el lenguaje.

c)     El comportamiento o los intereses.

Dentro de los trastornos generalizados del desarrollo incluimos a los siguientes:

·         Trastorno Autista. Se caracteriza por una acentuada alteración en el desarrollo general. Se observa una deficiente interacción y comunicación social, una alteración en el lenguaje y la comunicación, al mismo tiempo que presenta una gran restricción en los comportamientos, actividades e intereses que suelen ser repetitivos y estereotipados. Se inicia antes de los tres años.

·         Trastorno de Rett. Este trastorno afecta principalmente a niñas. Se caracteriza por un desarrollo de múltiples déficit tras un funcionamiento normal después del nacimiento. El niño tiene un desarrollo normal hasta los 5 meses y a partir de ahí comienza a perder habilidades.

·         Trastorno Desintegrativo Infantil. En este trastorno también existe una regresión en múltiples áreas de actividad. Tras un periodo de por lo menos 2 años de desarrollo normal se empiezan a perder habilidades. Suele aparecer entre los 2 y 10 años. Es poco frecuente.

·         Trastorno de Asperger. Es caracterizado por una alteración grave y persistente del contacto social y del desarrollo de patrones del comportamiento e intereses, y por actividades restrictivas y repetitivas. No existen retrasos importantes en el lenguaje. El trastorno puede conducir a un deterioro en el área social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. Afecta principalmente a niños y suele iniciarse más tarde que el trastorno autista.

·         Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado. En este trastorno se incluyen a aquellos niños que poseen características de los TGD pero no acaban de cumplir en su totalidad las características de los trastornos anteriormente citados.

Sugerencias para el tratamiento:

·         Los niños aprenden mejor cuanto antes se comience la intervención. Es importante comenzar a “trabajar” con el niño antes de los 4 años.

·         El tratamiento será más efectivo cuanto mayor sea la intensidad.

·         La intervención ha de ser duradera.

·         Los mejores resultados se obtienen cuando los padres colaboran en la intervención. Es muy importante que los padres sigan las pautas que les da el psicólogo/a.


TRASTORNOS DE CONDUCTA

Los trastornos de conducta son, sin lugar a dudas, uno de los temas por el que más nos preguntan en nuestro centro de psicología. Los padres llegan a consulta muy angustiados porque verdaderamente no saben qué hacer con sus hijos, cómo manejar la situación en la que están inmersos. Las preguntas más frecuentes sobre el trastorno de conducta en la infancia van dirigidas a saber de estos trastornos y cuál será la intervención recomendada.

Clasificamos los trastornos de conducta en dos tipos:        

El trastorno negativista desafiante.

Este trastorno se caracteriza por la desobediencia y el enfrentamiento con los mayores (figuras de autoridad). El niño/a se encoleriza, tiene pataletas, discute y desafía a los mayores, no quiere cumplir órdenes, molesta a los demás, culpa de sus fallos a otros y se molesta con mucha facilidad. Este comportamiento deteriora su actividad social y académica. Principalmente el niño se comporta de esta manera en el ambiente familiar y con las personas de confianza.

El comportamiento desobediente forma parte del desarrollo del niño, sobre todo en los primeros años. Así que, no porque un niño sea inquieto en exceso y tenga pataletas tenemos que pensar que puede tener un trastorno de conducta. Para pensar en que puede tener un problema de este tipo tenemos que tener en cuenta la frecuencia, la variedad de contextos en los que aparece, la gravedad y la duración, hay que observar si no va remitiendo con el desarrollo. Lo normal cuando no hay trastorno de conducta es que a medida que el niño va creciendo este “mal comportamiento” vaya disminuyendo.      

  El trastorno disocial.

Los chicos que presentan este trastorno tienen alteraciones de conducta muy grandes. Se suele asociar con rupturas familiares. El niño manifiesta una conducta destructiva y se salta las normas constantemente. Son niños agresivos que causan daños físicos a otros y también a las propiedades de estos. Presentan muy poca empatía, tienen una baja autoestima aunque intentan dar una imagen contraria. Perciben las intenciones de los demás como agresivas y hostiles por lo que responden a su vez de forma agresiva.

 

En cuanto al tratamiento nuestro objetivo principal es desarrollar en los niños conductas alternativas a las conductas problema. Incentivando sobre todo las buenas relaciones interpersonales. Consideramos muy importante el entrenamiento en habilidades sociales con estos niños.

 


TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD

A lo largo de este texto intentaremos dar respuesta a todas esas preguntas que nos llegan con gran frecuencia a nuestro centro sobre el TDAH.

Este trastorno es uno de los más diagnosticados en la infancia. El trastorno de atención e hiperactividad consiste en problemas de déficit de atención, hiperactividad e impulsividad y se empieza a observar antes de los 7 años.

Los síntomas del trastorno son:

  • A menudo no presta atención suficiente a los detalles o comete errores por descuido en las tareas escolares y en otras actividades.
  • Tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades lúdicas.
  • Parece que no escucha cuando se le habla directamente.
  • Con frecuencia no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares.
  • Tiene dificultades para organizarse.
  • Rechaza o evita tareas que requieran un esfuerzo mental sostenido.
  • Se le suelen perder objetos necesarios para la realización de tareas (goma, lápiz, etc.).
  • Se distrae con facilidad con cosas poco importantes.
  • Es descuidado en las actividades diarias.
  • Mueve en exceso manos y pies o se remueve en el asiento.
  • Abandona su asiento en clase o en otras situaciones donde se espera que permanezca sentado.
  • Corre o salta excesivamente en situaciones es las que no es adecuado hacerlo.
  • Siempre está “en marcha”.
  • Habla en exceso.
  • Se precipita a dar una respuesta antes de que se le haya terminado de formular la pregunta.
  • Tiene dificultades para respetar turnos y a menudo interrumpe o se entromete en los juegos de otros.

También hay que recordar que los síntomas anteriormente citados deben haberse iniciado antes de los 7 años. Algunos padres nos comentan “él siempre fue así pero ahora se le está notando más”. Por otro lado, queremos recordar que los síntomas deben darse en más de un ambiente, es decir, en casa, en el colegio, etc. Y por último, si hablamos de TDAH estos síntomas deben estar causándole problemas de adaptación al niño.

Con lo explicado, si tiene un niño/a con estos problemas no espere y acuda a un psicólogo. El niño/a con TDAH necesita una exploración psicoeducativa que incluya la aplicación de pruebas psicológicas, tanto para su diagnóstico como para el tratamiento.

En el Centro de Psicología Optimiza somos conscientes de la importancia que tiene la elección de qué pruebas son más convenientes para cada caso, el momento de aplicación y la interpretación de las mismas. Dicho estudio debe ser lo suficientemente amplio en cantidad de pruebas y en dedicación de tiempo como para tener en cuenta distintas variables en la interpretación de resultados

Preguntas más frecuentes que nos hacen los padres en el centro:

· ¿Es lo mismo un TDAH que un trastorno de conducta?”.

Los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad tienen problemas con su conducta, ya que ésta es impulsiva e inmadura, también por sus despistes y por su necesidad de estar en constante movimiento. Es un niño difícil de educar pero no tiene por qué tener un trastorno severo de conducta. Vamos a poner un ejemplo:

Cuando el profesor enfadado dice: “¡y el próximo que hable…!”, el niño que estaba desconectado de la situación, puede volverse a su compañero y decirle: “¿me dejas la goma?”, en ningún momento tuvo en cuenta las consecuencias y mucho menos lo hizo para desafiar al profesor como sería el caso de los niños con trastornos de conducta.

· ¿Puede existir déficit de atención sin hiperactividad?

Si el niño cumple al menos 6 síntomas de desatención de los citados anteriormente, pero ninguno de hiperactividad/impulsividad, estaríamos ante un caso de TDAH con predominio de déficit de atención.

· Mi hijo es impulsivo y desatento, ¿tendrá TDAH?

En absoluto. La gran mayoría de los niños se muestran inquietos, impulsivos y les cuesta prestar atención. Nos plantearíamos hacer un estudio sobre el caso si estos síntomas, la falta de atención, el exceso de

movimientos y la impulsividad se dieran con una intensidad muy superior a la esperada para su edad.

· ¿Por qué antes no habían niños con TDAH? ¿Será una moda?

Siempre han existido niños y niñas con TDAH, pero antes el trastorno no se conocía como tal. Se les llamaba malcriados, torpes, malos, vagos, insoportables, etc.

El TDAH es un problema que nos interesa a todos, puesto que su alta incidencia hace que un profesor tenga que ver con un niño así en cada curso escolar.

· ¿Cuál es el pronóstico de estos niños?

El pronóstico del niño con TDAH va a depender principalmente de la acción moderadora que el ambiente pueda tener sobre su desatención, hiperactividad e impulsividad. Como en casi todo el caso el “buen pronóstico” dependerá del trabajo que se haga con el niño y con esto nos referimos entre otras cosas a la edad en la que se empiece a trabajar con él, la constancia, etc.

· ¿Tiene cura el TDAH?

El déficit de atención con hiperactividad es un trastorno crónico que no desaparece a lo largo de la vida. Parte de los síntomas mejoran con la madurez aunque en la mayoría de los casos algunos de ellos permanecen hasta la edad adulta. Aquí es donde volvemos a señalar la importancia que tiene el hecho de no “dejar pasar el tiempo”, como muchos padres dicen, o el famoso “ya cambiará”, NO, hay que valorar al niño porque de ello dependerá su desarrollo posterior. Como apuntábamos, los síntomas persisten en la edad adulta pero muchas personas consiguen conocerse lo suficiente como para compensar sus déficits y apoyarse en otras de sus cualidades para conseguir una total adaptación. Por ello, y sin ánimo de repetirnos, ¡hay que trabajar con el pequeño!